COMPRA DE ACORAZADOS

En 1908 el gobierno argentino dio un paso trascendental en el fortalecimiento de la Marina de Guerra. Ese año, el Congreso aprobó una ley por la cual se resolvió la adquisición de dos modernos acorazados y doce destructores, para hacer frente a la política de armamentismo naval iniciada por el Brasil cuatro años antes. La comisión, naval argentina establecida en Londres recibió 144 proyectos de construcción presentados por los fabricantes de distintos países. En enero de 1910 el contrato de los acorazados fue finalmente adjudicado a astilleros norteamericanos. El primero de los barcos, bautizado Rivadavia, fue botado el 26 de Agosto de 1911, en los astilleros Fore River, del puerto de Boston. El segundo, denominado Moreno, fue, a su vez, botado el 23 de Septiembre de ese año en el puerto de Camden. Ambos acorazados, considerados en ese momento como los más poderosos y modernos exponentes de su clase en todo el mundo, arribaron al país en 1915. El Rivadavia lo hizo en primer término, y su llegada el puerto de Buenos Aires dio lugar a una inmensa expectación popular, que se tradujo en la visita a la nave por más de 20.000 personas. El Rivadavia y el Moreno fueron durante muchos años las dos naves capitales de la Marina de Guerra argentina, y entre 1925 y 1926 se procedió a modernizarlos en los EE.UU., mejorando su artillería y los sistemas de control de tiro, y adaptando Sus máquinas al consumo de petróleo. En 1956, y después de 41 años de servicio fueron radiados y vendidos para su aprovechamiento como chatarra, en Italia (el Rivadavia) y en Japón (el Moreno).