Un final melancólico
En 1840 se
produjo un acontecimiento político de envergadura: la Coalición del Norte
(La Rioja, Catamarca, Tucumán, Salta y Jujuy) abrió guerra contra Rosas,
quien, además de gobernador de Buenos Aires, era encargado de las Relaciones
Exteriores y Asuntos de Paz y Guerra de la Confederación. El gobernador
bonaerense, por oficio del 20 de mayo de 1842, anunció estar "firme pero
irrevocablemente resuelto a no admitir jamás distinciones ni honores
incompatibles con los invariables principios republicanos que profesa". Pero ya
había La Rioja troquelado piezas de 2 reales de plata y de 8 y 2 escudos de oro.
El busto llevaba debajo el nombre ROSAS, y en el perímetro el título
RESTAURADOR DE LAS LEYES; en el reverso aparecía el escudo nacional con
la leyenda: REPUBLICA ARGENTINA CONFEDERADA. La moneda
riojana, con el contrato Fragueiro, obtiene un total desprestigio, pues
aunque al principio las piezas de 6 dineros iban a ser de circulación
interna, los comerciantes no vacilaron en volcarlas a las provincias
limítrofes. Cundieron las críticas y protestas. Córdoba vedó la circulación
de moneda riojana en general y otro tanto hicieron Santiago del Estero,
Catamarca y Tucumán. Esta situación, que
tanto perjudicaba al comercio riojano, suscitó la reacción oficial: el 20 de
abril de 1844 se dan por finalizadas las emisiones de plata baja, creándose una
nueva moneda de 2 reales, con buena ley de once dineros (916,66 milésimos de
fino), a las que se estampó como fecha el año anterior, en un afán por recuperar
el prestigio perdido. Entre tanto,
para reafirmar la confianza en sus emisiones, La Rioja acuñó en 1845 las
últimas onzas de oro de buena factura y ley. Desde 1843 todas las monedas
traían marcada una B, por el ensayador José Barros Quintero. Después de Caseros
(3 de febrero de 1852), La Rioja introduce una importante modificación en sus
labraciones: los medios pesos de 1852 muestran el cerro de Famatina, cuyo nombre
restituido aparece grabado en una cinta plisada, debajo. Las emisiones se hacen
a nombre de la REPUBLICA ARGENTINA CONFEDERADA y PROVINCIA DE LA RIOJA.
A partir de 1854 se reinician las labores de la ceca, subordinada al gobierno
federal con sede en Paraná. De ese mismo año se conocen cuatro leyendas
diferentes, dos a nombre de la REPUBLICA ARGENTINA CONFEDERADA y dos a
nombre de la CONFEDERACION ARGENTINA. Las acuñaciones se interrumpen
hasta 1859, en que se fabrican piezas de 2 reales en exigua cantidad; al año, la
Casa bate monedas de 2 y de ½ reales. Estas son las
últimas que emite la ceca, aunque en 1861 se acuñan algunas unidades de 4
reales para ser remitidas al Dr. Martín de Moussy, con el fin de obtener la
autorización del Gobierno Nacional para troquelar monedas de ese valor,
permiso nunca logrado. José Barros
Quintero, que había ingresado en la ceca en 1829, desempeñando los oficios
de grabador, ensayador, fiel y balanzario, ocupó en los últimos años el
cargo de director de la institución. Según sus informes, desde 1824 hasta
1860, la ceca había emitido en oro y plata por un importe de 597.570 pesos.
Después, el edificio de la Casa de Moneda fue desalojado para ubicar allí al
Colegio Nacional; las antiguas maquinarias se depositaron en el Cabildo,
quedando muchas a la intemperie y perdiéndose otras por oxidación y
quebraduras. El balancín más importante fue destrozado en 1875 y su material
se usó en la campana del reloj público; el resto se vendió como chatarra. |
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