ATENTADOS CONTRA ROCA

A las tres de la tarde del día 10 de Mayo de 1886, el General Julio Argentino Roca, en compañía de sus ministros, funcionarios, militares y amigos, se dirigió desde la Casa Rosada al Congreso nacional, situado entonces en la esquina de Balcarce y Victoria. Numeroso público se agolpó al paso del primer magistrado, quien concurría a inaugurar el vigésimo cuarto período ordinario de sesiones. En momentos en que éste se aproximaba al edificio, surgió de entre los presentes un individuo que, esgrimiendo una piedra en la mano derecha, se arroyó sobre el General Roca golpeándolo con fuerza en la cabeza, causándole una profunda herida en el parietal derecho.

De inmediato fue inmovilizado por el Ministro doctor Carlos Pellegrini y por el Senador David Argüello, quienes lo entregaron a u funcionario policial. Roca fue auxiliado por el doctor Eduardo Wilde, a la sazón Ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, quien le practicó un vendaje provisional. Demacrado, con la frente vendada y el uniforme y bando presidencial manchados de sangre, leyó su mensaje sin poder ocultar la impresión que lo turbaba. Refiriéndose al atentado expresó: “Hace un momento, sin duda un loco, el entrar yo el Congreso, me ha herido en la frente no sé con qué arma.

El autor del singular atentado, Ignacio Monjes, era natural de la ciudad correntina de Goya, donde pasó su infancia y juventud hasta que se incorporó al ejército, para tomar parte en la guerra de la Triple Alianza y posteriormente en las luchas contra Ricardo López Jordán, obteniendo el grado de Sargento Mayor. Con gran desenvoltura declaró haber pretendido dar muerte al presidente, por considerarlo responsable de la situación política, que era insoportable desde hacia un año y medio y con la intención de salvar a la patria, cuya libertad ambicionaba”. Los médicos de Tribunales que actuaron en el caso, doctores Aravena y Fernández, comprobaron que padecía de epilepsia, y el juez que entendió en la causa, doctor Carlos Miguel Pérez, con fecha 10 de Mayo de 1887 lo condenó a diez años de prisión, sentencia confirmada por la Cámara Criminal el 3 de Septiembre de 1888.

Con posterioridad a este atentado Roca fue objeto de otro, el 19 de Febrero de 1891, cuando desempeñaba la cartera de Gobierno durante la presidencia de Carlos Pellegrini. Un proyectil de revólver se incrustó contra la parte posterior de su coche. El General Roca resultó indemne en este segundo atentado.