 Martín Güemes fue el segundo
hijo varón de don Gabriel Güemes Montero, natural de Santander, España, y de
doña María Magdalena de Goyechea y de la Corte, perteneciente a una antigua y
noble familia jujeña (uno de sus antepasados fue Francisco de Argarañaz y
Murguía, fundador de la ciudad de San Salvador de Jujuy). Nacido en Salta el 7
de Febrero de 1785, Güemes ingresó en su infancia como cadete en la compañía del
regimiento Fijo acantonada en dicha ciudad. Como integrante de esa unidad,
intervino en la lucha contra las fuerzas británicas que atacaron a Buenos Aires
en 1806 y 1807. Su valerosa actuación le valió ser ascendido al grado de
Teniente.
En 1810, al producirse la Revolución, se encontraba en Salta, y allí se
incorporó al movimiento patriota. Al frente de una partida de 60 hombres se hizo
cargo de la defensa avanzada de la Quebrada de Humahuaca, y mereció del
Gobernador Feliciano Chiclana la calificación de "oficial Infatigable". Reunió
posteriormente un cuerpo de voluntarios con el cual intervino en la batalla de
Suipacha, donde, como señaló años más tarde el Cabildo de Salta, "se cubrió de
gloria". Al producirse la derrota de Huaqui, fue en ayuda de Juan Martín de
Pueyrredón que, acosado por los realistas, se retiraba de Potosí conduciendo los
caudales de la Casa de Monada. Intervino más tarde en el primer sitio de
Montevideo y, en 1814, se incorporó al cuerpo auxiliador que, al mando de San
Martín, fue enviado a reforzar el ejército del norte después de las derrotas de
Vilcapugio y Ayohúma. Al hacerse cargo San Martín de la jefatura suprema del
ejército, en reemplazo de Belgrano, confió a Güemes la organización y conducción
de las partidas gauchas encargadas de hostilizar y contener a las fuerzas
realistas.
A partir de ese momento, Güemes y sus gauchos se convirtieron en la barrera
infranqueable que impidió a los españoles concretar su irrupción por la frontera
norte.
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