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Cifras del comercio exterior durante la
primera presidencia de Hipólito Yrigoyen.
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Años |
Importación $ oro |
Exportación $ oro |
| 1917 |
380.321.178
|
550,170,049 |
| 1918 |
500.602.752
|
801,466,488 |
| 1919 |
655.772.294
|
1,030,965,258 |
| 1920 |
934.967.699
|
1,044,085,370 |
| 1921 |
749.533.697
|
671,129,420 |
| 1922 |
686.000.000
|
672,600,000 |
Tal
como lo muestra este cuadro,. el comercio exterior argentino arrojó un
saldo netamente favorable durante los años de la Primera Guerra Mundial y
los primeros dos años de la posguerra (1917 a
1920). La corriente exportadora, que llegó a
superar los 1.000 millones de pesos, sufrió una declinación radical en 1921,
lo que ocasionó un saldo negativo que se mantuvo en el siguiente año.
Durante
el período de la guerra se produjo, asimismo, un gran crecimiento en el
comercio con los EE.UU., al Interrumpirse la tradicional importación de
manufacturas europeas (principalmente británicas), que fueron en parte
reemplazadas por las norteamericanas, e intensificarse la exportación de
productos alimenticios argentinos con destino al abastecimiento de las
fuerzas armadas de los EE.UU. Ese incremento se refleja en las siguientes
cifras:
| Años |
Exportaciones a los EEUU |
Importaciones de los EEUU |
| 1916 |
116.293.000 |
76,874,000 |
| 1917 |
178.261.000 |
107,099,000 |
| 1918 |
228.338.000 |
105,105,000 |
| 1919 |
199.158.000 |
155,899,000 |
| 1920 |
207.777.000 |
213,726,000 |
| 1921 |
59.926.000 |
110,836,000 |
| 1922 |
85.678.000 |
95,542,000 |
La
brusca declinación de las exportaciones argentinas a los EE.UU. en 1921 fue
provocada por la legislación proteccionista sancionada en ese año por el
Congreso norteamericano, que impidió la venta a ese país de los productos
alimenticios y los cueros que, durante la guerra, habían constituido el
grueso de nuestros envíos. Esta medida arbitraria puso término a los
saldos favorables de nuestro comercio con los EE.UU., pues, aun cuando dicho
país dejó de comprarnos, la Argentina se vio obligada a continuar sus
adquisiciones de manufacturas y equipos industriales norteamericanos, ante
la imposibilidad de hacerlo en las naciones de Europa devastadas por la
guerra (sólo en 1931, Gran Bretaña volvió a
desplazar a los EE.UU. como primer abastecedor de la Argentina).
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