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de Septiembre de 1897. Amanece. En uno de los galpones de Las
Catalinas, en las proximidades del puerto de Buenos Aires, se realiza un
histórico duelo originado en causas políticas. Sus protagonistas son Hipólito
Yrigoyen, de 45 años de edad, y Lisandro de la Torre, que tiene a la
sazón 28 años.
Decidido
partidario de la política de las
paralelas, el joven político rosarino rompió con Yrigoyen y lo
acusó de personalismo y de egoísmos malsanos. Se alejó para siempre de la
Unión Cívica Radical. Yrigoyen nombró padrinos a Marcelo T. de
Alvear y al Coronel Tomás Vallée; su antagonista, a Carlos Rodríguez
Larreta y a Carlos F. Gómez. Las condiciones del duelo fueron severísimas.
El lance se realizaría a sable con filo, contrafilo y
punta. El jefe de la intransigencia radical no sabe esgrima y se prepara en
pocas horas. De la Torre es un experimentado conocedor del arma. Pero la
imperturbabilidad del primero contrasta con la impetuosidad del segundo.
En
el galpón de Las Catalinas lidian durante más de medía hora. Cuando el
lance termina, Lisandro de la Torre presenta heridas en la cabeza, en las
mejillas, en la nariz y en el antebrazo, al tiempo que Yrigoyen resulta
ileso. Los duelistas no se reconcilian y el acta que se labra luego expresa
que el lance se ha llevado a cabo en San Fernando.
Las
causas del duelo estaban en la renuncia que de la Torre había hecho pública
ante la convención nacional del radicalismo. “El
Partido Radical – decía
- ha tenido en su seno una influencia hostil y
perturbadora, la del señor Hipólito
Yrigoyen,
influencia
oculta y perseverante que ha operado
lo mismo antes y después de la
muerte del doctor Alem, que,
destruye en estos instantes la
gran política de la coalición,
anteponiendo a los intereses del país
y a los intereses del partido, sentimientos pequeños e
inconfesables”.
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