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Francisco Javier Elío o Jaureguizar y Olondriz nació
el 4 de Marzo de 1767 en la provincia española de Navarra, y era hijo del
Gobernador de Pamplona. A los 18 años inició su carrera en la Academia
Militar, y posteriormente se destacó en la defensa de Orán y de Ceuta contra
los moros. Fue herido en dos oportunidades mientras se desempeñaba como ayudante de
campo del duque de Medinaceli y fuego del General Diego Godoy.
Tras intervenir en la guerra de Portugal, el
Coronel
Elío fue enviado en Octubre de 1806 al Río de la Plata, con el cargo de
comandante de la campaña de la Banda Oriental. La toma de Montevideo por los
ingleses lo obligó a entrar en la ciudad disfrazado. Merced a los buenos
oficios de algunos amigos llegó hasta las costas de Buenos Aires para
defenderlas de los británicos, pero en 1807 volvió a Montevideo. Sus
encuentros con los Invasores con Pack en la Colonia y en San Pedro fueron
desafortunados. Después de las invasiones Elío es nombrado por Liniers
Gobernador interino de Montevideo, pero no tarda en enemistarse con el Virrey
y en conspirar para derrocarlo. Es llamado a España para informar, pero entre
tanto se producen los sucesos de Mayo de 1810. Elío recibe del Consejo de
Regencia el nombramiento de virrey en reemplazo de Cisneros.
El 12 de Enero Elío arriba a la Banda Oriental, pero
la Junta de Buenos Aires desconoce su investidura y se inician las
hostilidades. La campaña oriental se insurrecciona, y Elío sufre una serie
de derrotas militares. El sitio de Montevideo por Artigas y Rondeau es
suspendido por un tratado firmado entre la Junta y Elío, pero poco después
se reanudan las hostilidades, que continuarán hasta la rendición de la
plaza. El Consejo de Regencia llama a Elío a España, y da el mando al
mariscal Gaspar Vigodet.
Elío ya no volverá al Río de la Plata, pero en la
Península asume nuevas responsabilidades, con dispares resultados: como
Comandante de la isla de León y General en Jefe de los ejércitos de Cataluña
y Valencia, participa en varias batallas. Seguidamente, ocupa la gobernación
y capitanía general de Valencia y Murcia -después de la retirada napoleónica-,
por disposición de Fernando Vil. Desencadenada ya en España la lucha entre
los bandos liberal y absolutista. Elío comete tremendas injusticias - según
sus enemigos - contra los liberales, quienes intentan entonces, sin
conseguirlo, su muerte.
La reacción, de todas maneras, era ya difícil de
detener. El 10 de Marzo de 1820 se desencadena la Revolución. Los
revolucionarios deponen a Elío, quien es puesto en prisión para ser sometido
más tarde a una corte marcial. Los cargos se sintetizan en “abuso de
autoridad” y el tribunal resuelve, por unanimidad, condenarlo a muerte en el
garrote, no sin antes degradarlo.
Dos horas antes de morir, Elío, al escuchar la
sentencia, pronuncia estas palabras: “Cincuenta
y seis años tengo de. edad;
cuarenta he servido a la Patria; he
procurado desempeñar bien los cargos
que me han conferido; diez años estoy en esta ciudad,
haciendo oficios de padre; he
deseado el bien de todos, y pediré
siempre a Dios y a María Santísima
de los Desamparados, por Valencia
y por todos los valencianos”.
La sentencia se cumplió el 4 de Septiembre de
1822,
a las diez de la mañana, en el Campo de la Libertad. En ese mismo lugar,
durante los últimos años, Francisco Javier Elío había hecho ajusticiar a líderes
liberales, entre Ellos, al coronel Joaquín Vidal Beltrán de Lis.
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