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El
régimen denominado enfiteusis era
ya conocido en el Imperio Romano, y de allí pasó a Castilla, en cuyo
derecho se encontraba regulado. En términos generales puede decirse que la
enfiteusis es un contrato mediante el cual el propietario de un bien
inmueble (enfíteuticario)
trasmite a otro (enfiteuta) el
dominio útil de la cosa por un plazo largo o a perpetuidad, y éste se
obliga a pagar anualmente un precio (canon).
Así, el enfíteuticario mantiene la propiedad de la cosa, que puede
trasmitir cuando quiere, y el enfiteuta recibe el dominio útil, que puede a
su vez arrendar, hipotecar, vender, donar, etc.
ENFITEUSIS DE RIVADAVIA
Según
la ley de Rivadavia, las tierras públicas se entregan en enfiteusis por el
término de 20 años, y el enfiteuta debe pagar un canon anual del 8% en las
tierras de pastoreo y del 4% tratándose de tierras de agricultura. No se
limita la extensión de la tierra que puede entregarse, ni se impone la
obligación de mejorarla. Además el monto del canon no lo establece el
gobierno sino un jury de
vecinos del enfiteuta, los que a su vez también son enfiteutas, por lo que
la tasación resulta muy baja. También el enfiteuta puede transferir
libremente el dominio útil sin necesidad de una autorización del Estado y
sin que éste tenga derecho a cobrar un tanto por ciento por esa
transferencia (laudemio), como es
común en los contratos privados de enfiteusis.
LA OPINION DE
VELEZ SARSFIELD
La
enfiteusis, como contrato privado, fue suprimido en Argentina en 1869 al
promulgarse el Código Civil. Este la elimina entre los derechos reales. Y
el codificador, Dalmacio Vélez Sársfield en la nota al artículo 2503,
expresa: “La conveniencia de este
contrato ha dependido siempre del
estado de la sociedad en sus
diferentes épocas, de las instituciones políticas que
permitían los feudos, la inenajenabilidad
de los bienes raíces y los mayorazgos que constituían el derecho sucesorio al
arbitrio de los padres. Entre
nosotros ha existido, y la
experiencia ha demostrado que las
tierras enfitéuticas no se
cultivan ni se mejoran con edificios.
Suprimiendo la enfiteusis, evitamos los continuos y difíciles pleitos que
necesariamente trae, cuando es
preciso dividir por nuestras leyes de sucesión el derecho enfitéutico y el
derecho del señor directo. El contrato de arrendamiento será, entre las
propietarios y los cultivadores a criadores de ganado, un intermediario
suficiente.
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