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Confirmar a los
habitantes de las provincias en su confianza hacia el gobierno.
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Acordar un plan con los gobernadores para hallar un respaldo en caso
desgraciado.
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Procurar que el ejército posea un efectivo de 2.200 hombres por lo
menos.
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Hacer acopiar víveres en Jujuy y Salta.
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Establecer una rigurosa disciplina entre la tropa.
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No aventurar combate (...) y en la primer victoria que lograse dejará
que los soldados hagan estragos en los vencidos para infundir el terror en los
enemigos.
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Agregar a la expedición los soldados patriotas que se encuentran en
Chuquisaca, conducidos en 1809 por Nieto desde Buenos Aires con el objeto de
reprimir la Revolución altoperuana.
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Mantener sus resoluciones en el más profundo secreto, de suerte que
sus medidas sean siempre un arcano que no se descubra sino por los efectos,
pues éste es el medio más seguro de que un general haga respetable a sus
tropas y temible a sus enemigos.
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Entablar negociaciones secretas con Goyeneche.
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Si un gobierno propone alguna transacción entrar en negociaciones;
pero sin detener la marcha.
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Pesquisar en cada ciudad la conducta de los principales vecinos;
proceder con la más eficaz perfidia contra el enemigo y engañarles cuanto se
pueda.
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El Presidente Nieto y el Gobernador Sanz, el obispo de La Paz y Goyeneche
deben ser arcabuceados en cualquier lugar donde sean habidos y a todo hombre
que haya sido principal director de la expedición.
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Cañete, Terrazas, Orihuela, los Zudañez, lberguren y Areta, deben
venir a Buenos Aires; los que dieron la cara, presos y los otros so pretexto
de necesitar la Junta de sus luces.
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Toda la Administración Pública debe ser puesta en manos patriotas y
seguras.
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Conquistar la voluntad de los indios, enviándoles emisarios para
hacerles saber que la expedición marchaba en su ayuda.
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Hacer nombramientos militares y civiles en calidad de interinos.
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Despachar chasquis cada seis días.
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Sacar
de Potosí a don Indalecio González, y de Socasa, y de Charcas, a don
Eustaquio.