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de Marzo de 1829. En Buenos Aires muere Cornelio
Saavedra. Nadie, en ese momento, toma en cuenta la desaparición del
hombre que jugó un papel decisivo en el triunfo de la revolución que puso
en marcha el proceso de la emancipación argentina. Saavedra
desaparece en momentos en que el país se encuentra envuelto en la enconada
lucha civil provocada por el golpe unitario que encabeza Juan
Lavalle. Sin embargo, las honras a Saavedra
no tardan en efectuarse. A poco de asumir el gobierno de Buenos Aires, Rosas
expide este decreto:
“Buenos Aires, 16 de Diciembre de 1829. El
primer Comandante de patricios, el primer presidente de un Gobierno patrio,
pudo sólo quedar olvidado en su fallecimiento por las circunstancias
calamitosas en que el país se hallaba. Después que ellas han terminado,
sería una ingratitud negar a ciudadano ten eminente el tributo de honor
debido a su mérito y a una vida ilustrada con tantas virtudes, que supo
consagrar entera al servicio de su patria. El gobierno, para cumplir con un
deber tan sagrado, acuerda y decreta: Art. 1º) En el Cementerio del Norte
se levantará, por cuenta del gobierno, un monumento en que se depositarán
los restos del Brigadier General D. Cornelio
Saavedra. Art. 2º) Se archivará en la Biblioteca pública un
manuscrito autógrafo del mismo Brigadier General, con arreglo a lo que
previene el decreto de 6 de Octubre de 1821.
Art. 3º) Comuníquese y publíquese “.
El 13
de Enero de 1830 se celebran en la iglesia de
la Merced solemnes funerales para honrar a Saavedra.
A ellos asisten, como lo registra el diario El
Lucero: “El
Excmo. Señor Gobernador (Juan Manuel de Rosas) acompañado de los señores
ministros Guido y Balcarce, y un gran número de generales, jefes y
oficiales”.
El mismo periódico agrega la siguiente noticia: “Por una singular
coincidencia estos honores póstumos de un benemérito ciudadano se tributarán
el día mismo en que a petición del señor Coronel Celestino Vidal, los
batallones cívicos de la Capital reasumían el título de Regimiento de
Patricios. Hubiese sido difícil hacerlo revivir más oportunamente”.
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