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Informe
enviado a su gobierno por el cónsul norteamericano en Buenos Aires, John
Murray Forbes, con motivo de la asunción al mando de Juan Manuel de
Rosas.
Está fechado el 9 de Diciembre de 1829.
“A las 2 de la tarde, el cuerpo
diplomático, previa Invitación,
concurrid al Fuerte a felicitar al nuevo Gobernador. En contestación a las
pocas palabras de congratulación que le dirigí en esa oportunidad me declaró que
la primera preocupación de su
gobierno seria de estrechar aún más las relaciones de amistad con el Presidente
y la nación norteamericana.
"En comunicaciones anteriores he tratado de
hacer un esbozo
de este hombre extraordinario. En
términos generales es una persona de educación limitada, pero se parece a esos farmers (granjeros) de
mucho carácter que abundan en nuestro país
y que son considerados, con justicia, la mejor garantía
de nuestra libertad nacional. Rosas, sin embargo, difiere de cualquier cosa conocida entre nosotros, ya
que él debe su gran popularidad entre los gauchos, o
campesino común, al hecho de, haberse asimilado casi
totalmente a su manera singular de vida, sus labores y aun sus deportes.
Se dice que no tiene competidor en
cualquier ejercicio físico, aun aquellos más violentos
y difíciles, de aquella raza de hombres semisalvajes, Es sumamente suave de
maneras y tiene algo de las
reflexiones y reserva de nuestros jefes indios. No hace ostentación alguna de
saber, pero toda su conversación trasluce un excelente juicio y
conocimiento de los asuntos del país
y el más cordial y sincero
patriotismo.
“Ayer apareció en un
rol que
le es completamente nuevo. El
cuerpo diplomático y consular era numeroso y cada uno de ellos cambió con
el Gobernador una frase
congratulatorio, que de parte del
gobernador fue articulada en tono tan bajo que
sólo podía ser oída por aquel a
quien iba dirigida. Hubo poca
conversación general, pero como mi sitio era
inmediato al gobernador, me tocó
recibir más de lo que me corresponda, de su atención. Sus modales exteriorizan una atrayente
modestia, acompañados, sin embargo, de esa natural desenvoltura que es común
a la gente de este país. Vestía
un rico uniforme militar y me
confesó con toda ingenuidad que era la primera vez en su vida que usaba
semejante prenda, aun cuando es
bien sabido que ha tenido el rango
y autoridad de comandante general en
este país, desde hace más de n u
e v e años. Ha ejercido esta alta
autoridad vistiendo siempre la común
indumentaria de los paisanos,
participando en todos sus trabajos
y privaciones, dándoles continuo
ejemplo de coraje, paciencia y
constancia. Mucho se espera de sus
condiciones personales, pero la
gran dificultad del momento es la
organización de un ministerio
patriótico y popular."
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