LA OPOSICION

El gobierno de Pellegrini tuvo en el radicalismo a la principal fuerza opositora. Los hombres de la flamante Unión Cívica Radical, convertidos en paladines de la libertad electoral, señalaron en todo momento, desde el Parlamento y el periodismo, las contradicciones de¡ presidente entre la teoría y la práctica política. En Julio de 1892, comentando el mensaje de Pellegrini a las Cámaras en que se había referido a la mayor libertad electoral vigente durante su gobierno, José Blanco publicó en el periódico El Argentino un extenso artículo titulado Dos años en el poder. Pellegrini y su política. El siguiente fragmento le pertenece:

 

Los fusilamientos del Rosario, Córdoba y Tucumán, las masacres de Corrientes, las tropelías de San Luis, emplazan al presidente ante el tribunal de la opinión para que, cuando llegue la hora de la justicia, responda de aquellos actos, cuyos iguales es necesario buscarlos en épocas de barbarie que la civilización rechaza.

 

El fusilamiento del Rosario, hecho al grito de Viva Roca, ha quedado impune, sin que se haya levantado aún un sumario para esclarecer quién había ordenado a las fuerzas armadas que hicieran fuego sobre un pueblo indefenso que iba, en cumplimiento de deberes cívicos, a inscribirse en el registro electoral. Igual cosa ha sucedido en Córdoba y en Tucumán, donde soldados de línea, mandados por oficiales del ejército, sacrificaron con premeditación y alevosía, hiriendo por la espalda, a ciudadanos pacíficos que iban a munirse de la boleta que habilita para ejercitar con lealtad y honradez los derechos políticos.

 

Las barbaries de Corrientes que han arrasado poblaciones enteras, obligando a sus habitantes a huir a los bosques, comprobadas por la autorizada palabra de¡ doctor Juan F. Torrent, han merecido los plácemes del gobierno nacional, ensoberbeciendo a Ruiz, digno émulo de Andresito. Las tropelías de San Luis, los asesinatos del joven Rosas en Mendoza, cuya sangre mancha el diploma del Senador Civit, y de Elizondo en San Juan: en una palabra, los actos de fuerza en todas las provincias, han quedado y queden a salvo de la justicia, cobijados por las alas protectoras del poder de la nación. Y esta Capital, que es testigo de la acción directa del Poder Ejecutivo, apunta en el catálogo de sus agravios, los hechos sangrientos de las parroquias de la Piedad y Santa Lucía y el asalto nocturno al Comité de la Unión Cívica Radical ejecutado por orden confidencial del presidente.