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"La personalidad de
Roca se defina
y se explica, por su condición militar". Así comienza
Leopoldo Lugones la biografía de Julio Argentino Roca, nacido el 17
de Julio de 1843 e hijo de José Segundo Roca, guerrero de Junín y
Ayacucho, ayudante del mariscal Santa Cruz, y soldado de Ituzaingó,
y de doña Agustina Paz.
En 1856 pasó al histórico Colegio Nacional de Concepción del
Uruguay, a cuya sección militar Ingresó.
No había cumplido aún quince años de edad cuando entró en el ejército
de la Confederación, el 19 de Marzo de 1858; le tocó hacer la campaña
de Cepeda al año siguiente, ostentando ya el grado de subteniente, y en
1861, en las mismas filas de Urquiza, peleó en Pavón, mandando una pieza
de artillería, que pudo entregar intacta al final de dicha acción
gracias a su valor.
Durante la presidencia del general Mitre se alistó en el ejército de
Buenos Aires y se contó entre los oficiales del batallón 6º de Infantería
de Línea que, al mando del teniente coronel José M. Arredondo, hicieron
la guerra al general Angel Vicente Peñaloza (el Chacho)
en 1862 y 1863. Posteriormente hizo toda la campaña del Paraguay, en la
guerra de la Triple Alianza, desde Uruguayana hasta Lomas Valentinas, acción
ésta en la que fue ascendido a sargento mayor. Durante el gobierno de
Sarmiento se desempeñó como jefe del regimiento 7º de Línea, en misión
en Salta, siendo Teniente Coronel.
Al estallar en 1870 la revolución jordanista de Entre Ríos se hallaba
en la ciudad de Córdoba, con el 7º de Línea, y debió marchar a la
Mesopotamia a ponerse a las órdenes del general Arredondo. En Enero de
1871 se distinguió en la batalla de Ñaembé, ganada a los jordanistas, y
mereció el ascenso a coronel que le otorgó Sarmiento. Con posterioridad
a la primera guerra jordanista actuó como jefe de la guarnición de Río
IV, donde se encontraba cuando estalló el levantamiento de Mitre, en
Septiembre de 1874. Fue Roca uno de los jefes que desplegó mayor acción
en la campaña de represión del movimiento mitrista. Desplazándose hábilmente
pudo derrotar, en Diciembre de ese año, a su antiguo jefe Arredondo en la
batalla de Santa Rosa, librada en la provincia de Mendoza. En mérito a su
desempeño a dichas circunstancias el Presidente Avellaneda le otorgó el
generalato.
Durante la presidencia de Avellaneda, de quien fue Ministro de Guerra,
en la tarea de preparación de la campaña del desierto, iniciada por
Adolfo Alsina. A la muerte de éste, en Diciembre de 1877, el
General
Roca, con la valiosa colabora topográfica del Coronel Manuel J. Olascoaga
y los estudios y apuntes hechos preparar por Rosas en 1833 (que Carlos
Guido Spano entregó al Ministro de Guerra), llevó adelante y concluyó
la campaña en 1879. Su acción contra los indios, que
permitió ganar vastos territorios de las pampas del sur para la Nación, levantó su figura militar y política, hasta el
grado de convertirlo en el candidato para suceder a Avellaneda.
En Octubre de 1879 abandonó la cartera de Guerra para dedicarse a la
campaña política que lo llevaría al poder al año siguiente. Al
producirse la revolución de Carlos Tejedor, en 1880, fue una de las
figuras de militares clave del proceso que llevó a la federalización y
capitalización de la Ciudad de Buenos Aires. Vencido Tejedor, Roca pudo
asumir normalmente la presidencia de la República el 12 de octubre de
1880 y llevar a cabo una vasta obra de gobierno. En Mayo de 1886, meses
antes de terminar su mandato, fue objeto de un atentado en las
proximidades del Congreso, en la plaza de Mayo: alguien lo hirió con una
piedra en la cabeza, lo que no impidió que, momentos después, leyera su
último mensaje.
En 1887 viajó a Europa, y el
9 de Julio le fue ofrecido un gran banquete, en Londres, por la Baring
Brothers y el comercio británico. Formó parte del Senado nacional
durante el período presidencial de Juárez Celman y
se apartó de éste en vísperas de la revolución del 90. En el
Senado fue uno de los hombres que más hizo para precipitar la renuncia de
Juárez Celman. Posteriormente, durante el gobierno de Carlos
Pellegrini,
desempeñó el ministerio del Interior, y en 1893 se distinguió, al
frente del comando militar unificado, en la represión de la revolución
radical que en encabezó Alem. Ejerció la presidencia del Senado en
tiempos del gobierno de José Evaristo
Uriburu, e interinamente la presidencia de la Nación, entre el 28 de Octubre de
1895 y el 8 de Febrero de 1896.
A
mediados de 1897 el partido Autonomista Nacional se unió en torno de su
figura y lo proclamó candidato a la presidencia. Triunfó sin candidato
opositor en los comicios de abril de 1898 e inició su segundo gobierno el
12 de Octubre del mismo año. Al término de su mandato, y distanciado de
Pellegrini, su figura política declinó visiblemente. En 1912, no
obstante, fue designado por el Presidente Roque Sáenz Peña embajador
extraordinario en el Brasil. Falleció el 19 de Octubre de 1914. Sus
contemporáneos lo llamaron El Zorro por algunas de sus características personales.
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